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NIPPON-TOUR
 escrito por Karini
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Karini
20-04-2005
El mundo futuro, según Japón
El mundo futuro, según Japón
Los niños no solo se divierten entre ellos, ahora comparten con robots humanoides (1 imágenes)
La exposición universal Aichi apuesta por un combinado de tecnología y naturaleza.

El modelo económico se basa en las llamadas tres 'r': reutilizar, reciclar y reducir

Para ver cómo será el mundo del futuro no hace falta mirar la bola de cristal. Basta con irse a Japón. Cerca de la ciudad de Nagoya, situada entre Osaka y Tokyo, Aichi, acaba de abrir la primera exposición universal del siglo XXI.

Es sabido que las exposiciones universales suelen ser un adelanto de las tendencias con las que nos vamos a encontrar en los próximos años. Pues bien, entre el liberalismo anglosajón y el Estado del bienestar europeo, la sociedad nipona presentará en Aichi a lo largo de seis meses su modelo de desarrollo económico y social en un acto en que participan 121 países. Una alternativa, una tercera vía asiática, que será refrendada dentro cinco años en la Expo que tendrá lugar en Shangai.

Como decía Confucio, 'estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro'. Japón parece haber elegido un camino a medio camino entre innovación y respeto a las tradiciones. El lema escogido es La Sabiduría de la Naturaleza. 'Queremos que la exposición sea el punto de partido de una reflexión sobre la coexistencia entre el hombre y la naturaleza', dijo el primer ministro Junichiro Koizumi.

Japón apuesta así por un sistema económico tecnológicamente avanzado, pero compatible con el entorno. Una toma de distancia respecto a los cánones impuestos por el desarrollo tecnológico que caracterizó el siglo pasado.

'El siglo XX se caracterizó por consumo y producción masivos que han generado desertificación, calentamiento global y escasez de recursos naturales. Como estos asuntos no pueden ser resueltos por una nación solamente, la comunidad internacional tiene que unirse para poder enfrentarlos. Debemos ahora acercarnos y compartir nuestra experiencia y sabiduría, con el objetivo de crear nuevas directrices para la Humanidad, que sean sostenibles y armoniosas con la naturaleza', explican desde la Expo.

Las motivaciones que han dado lugar a esta exposición tienen raíces profundas. Pese a ser una isla masivamente explotada y con espacio reducido, la sociedad japonesa es, por tradición, profundamente respetuosa con su entorno. Los japoneses son conscientes de la necesidad de protección del medio ambiente y del reciclaje de los productos. Las tradiciones religiosas, desde el budismo hasta el sintoismo, predican una veneración a la naturaleza, considerada como lugar de presencia de 'lo divino', en el que también el hombre participa.

Pero Aichi es también un evento que tiene consecuencias económicas relevantes. En Japón aún está vivo el recuerdo de los JJ.OO. de Tokio de 1964, que proporcionaron una red infraestructuras y un desarrollo técnológico que sirvieron como plataforma de despegue a la industria nipona. Cuatro años más tarde, la economía del Sol Naciente se convirtió en la segunda del mundo.

Con esta exposición, Japón sueña con dejar atrás, una vez por todas, su largo período de estancamiento. Después del buen ejercicio de 2003, el 2004 estuvo lleno de clarosocuros debido a un descenso de la confianza empresarial y del consumo. Aichi, que ha supuesto una inversión de 975 millones de euros, puede ser un factor de estímulo para impulsar un mayor optimismo de los agentes económicos cara a este año. El Gobierno, mediante la NEDO, (Organización para el desarrollo de las nuevas energías), ha participado económicamente en este proyecto.

Las previsiones apuntan a más de 15 millones de visitantes, el 90% de ellos japoneses, que pagarán 35 euros por entrar en el recinto. Estamos lejos de las cifras alcanzadas por la de Sevilla (más de 40 millones) y de Osaka de 1970 (70 millones) pero hay que tener en cuenta que entre Osaka, Tokio y Nagoya viven más de 60 millones de personas, que pueden estar interesadas en una visita.

En este modelo de desarrollo propuesto, la tecnología es la clave. Proporciona innovación, con un consumo energético más racional. 'La historia de Japón demuestra que la tecnología no es eco-destructiva. Al contrario, identifica una nueva dimensión en el desarrollo de la Humanidad', según fuentes de Aichi. Así, después de albergar la firma del protocolo de Kioto sobre la reducción de emisiones de CO2, Japón quiere convertirse en un referente de una política energética alternativa. 'La de Aichi y Kioto es una concomitancia perfecta', decía uno de los comisarios de la exposición.

En el recinto se instalará un espacio llamado Bio Pulmón, un muro de 150 metros de largo por 12 de alto repleto de flores y plantas, que aspira a convertirse 'en el espacio urbano del futuro'. El modelo que se pretende seguir es el llamado de las tres 'r': reducir, reutilizar y reciclar. Por ejemplo, todos los pabellones se podrán desmantelar.

Puesto que la prioridad es contaminar menos, las mayores innovaciones visibles en Aichi tendrán lugar en uno de los sectores más críticos, como el del transporte. En la exposición podrán verse autobuses que circularán sin chófer; vehículos que utilizan exclusivamente el hidrógeno, gas natural o pilas de combutible; un tren de levitación elctromagnética que flota por encima de las vías a una velocidad de 581 kilómetros por hora; el I-Unit un vehículo individual que permitirá circular por zonas de peatones como una silla de ruedas o por las carreteras como un bólido.. .Según la casa de bolsa SMBC Friend Securities, los valores del sector del transporte en la Bolsa de Tokio podrían verse beneficiados en los próximos meses por estas innovaciones.

La robótica será la otra rama de la tecnología que tendrá una gran representación. 'La idea es de alcanzar una relación armónica entre el hombre y las máquinas', explicaban del entorno de Toyota. Es, al mismo tiempo, la ocasión para que la industria japonesa vuelva a levantar cabeza. De hecho, en los últimos años el sector nipón de la automoción ha invertido masivamente en robots. En Aichi se verán los frutos de estas investigaciones. Pero ya se puede decir que la automatización va camino de convertirse en el negocio económico del futuro. La demanda de robots en 2004 en el mundo aumentó un 20% y sólo en Asia lo hizo a un 43%, según datos de la Unece.

Detalle importante, hoy en día se piden más robots para facilitar la vida doméstica que para modernizar la industria. Un mercado nuevo está naciendo. Para entenderlo, hay que tener en cuenta las características demográficas de la sociedad japonesa. La expectativa de vida de Japón -85,23 años para las mujeres y 78,32 para los hombres en 2002-es la mayor del mundo. Uno de cada cinco japoneses ya tiene más de 65 años. Además, la inmigración es escasa, con lo que no hay reemplazo generacional.

Así, con vista a 20 años, los robots servirán para atender a las necesidades del hogar y de sus habitantes, cada vez más ancianos. Por ejemplo, se presentarán sillas que permiten subir las escaleras; un bebé foca terapéutico para tener compañía a los abuelos; máquinas que limpiarán el piso y harán la cama.

Aichi será también la oportunidad para que España gane peso en esta zona, ya que se sitúa apenas en el lugar 38 dentro del ranking de países exportadores n a Japón. La patronal CEOE viajará a la isla y en julio habrá la semana española. Por parte de los japoneses hay interés tanto en los bienes de consumo, de la moda y de accesorios en la automoción.

En el pabellón español, según cuenta la SEEI (Sociedad Española de las Exposiciones Internacionales) habrá un gran espacio dedicado a la cocina. 'Los japoneses y los españoles son los dos pueblos más longevos del planeta. Y eso tiene a que ver con los alimentos que consumen', reconocen desde la SEEI. En el pavellón estarán presentes los grandes nombres como Ferrán Adrá o Juan María Arzak.

¿Qué mejor que una buena comida puede garantizar un desarrollo sostenible y saludable?


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Fuente: www.elmundo.com.sv
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