29-01-2004
Masako de Japón. Sigue luchando contra la adversidad de ser Princesa Imperial
Después de más de una década observada y controlada por un público voraz, la princesa Makako, de 40 años, ha decidido cancelar sus obligaciones oficiales durante varios meses. 'Desde mi boda, hace más de diez años, he tratado de desempeñar mi tarea lo mejor posible bajo una enorme presión y en un medio que no me era familiar', dijo Masako en un comunicado de la Agencia Imperial, tras pasar cinco días en el hospital por un virus, provocado por la fatiga y la presión de la vida Real. La noticia sorprende por el mero hecho de dicha agencia, la tradicional Kunaicho, que regula el feroz protocolo de la familia imperial, comunicara los sentimientos de la Princesa, normalmente privada de todo contacto con el exterior. Pero en cuanto a su contenido, confirma lo que es un secreto a voces: Masako no supera la depresión que sufre desde 1993 cuando entró en la familia imperial y que se manifiesta en males psicosomáticos como el asma.
Una acumulación de fatiga física y mental
'Tengo la sensación de que mis recientes problemas de salud son el resultado de una acumulación de fatiga física y mental. Mi situación se ha deteriorado hasta tal punto que últimamente no puedo cumplir con mis obligaciones oficiales', dice la Princesa.
Cuando fue anunciado el compromiso del príncipe heredero Naruhito con Masako Owada, la brillante graduada de Harvard y Oxford, se esperaban grandes cambios de ella. En efecto, esta joven que comenzaba entonces una carrera en el mundo diplomático, siguiendo los pasos de su padre, se convirtió instantáneamente en el símbolo de la renovación.
Pero si ella sospechaba que su vida como Princesa no sería fácil (se dice que rechazó hasta seis veces la propuesta de Naruhito), nunca imaginó que la presión sería tan atroz. No sólo por la persistente atención del público sino por el rígido control que los funcionarios del Palacio -quienes no le perdonan ser plebeya- ejercen sobre ella. Aislada y alejada de sus amigos y de su familia (sólo ha recibido algunas visitas excepcionales de sus padres y sus hermanas), limitaa a un rol mudo de representación (no ha sido hasta hace poco, en 1999, que se le permitió dar un discurso en público), condenada a un ostracismo forzado, sólo se esperaba de ella que diera un heredero varón al trono del Crisantemo. su tarea estaba delimitada a ese objetivo hasta el extremo de que en 1994, el propio Príncipe se vio obligado a señalar: 'tanto tumulto contraría a las cigüeñas. Entre veladas acusaciones de infertilidad, Masako tardó ocho años en quedar encinta y tras el anuncio oficial, la atención sobre ella fue despiadada: ¡Las cámaras de TV la seguían desde helicópteros cuando iba al médico! No es sorprendente, pues, que perdiera el bebé. Finalmente, en diciembre 2001, dio a luz ala pequeña Aiko.
Sin embargo, esto no puso fin a la presión, pues si la ley no se modifica, se espera de ella que le dé un varóna su esposo, para ocupar el trono y evitar una crisis constitucional.
Retomaré mis obligaciones
'Espero poder retomar mis obligaciones tan pronto como sea posible', dice.
Quizás, liberada de las mismas por un tiempo, pueda cumplir, al fin, con su contrato imperial
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Fuente: Revista Lecturas
Con el kimono nupcial que pesa 14kg. el día de su boda (1 imágenes)Después de más de una década observada y controlada por un público voraz, la princesa Makako, de 40 años, ha decidido cancelar sus obligaciones oficiales durante varios meses. 'Desde mi boda, hace más de diez años, he tratado ...
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Una acumulación de fatiga física y mental
'Tengo la sensación de que mis recientes problemas de salud son el resultado de una acumulación de fatiga física y mental. Mi situación se ha deteriorado hasta tal punto que últimamente no puedo cumplir con mis obligaciones oficiales', dice la Princesa.
Cuando fue anunciado el compromiso del príncipe heredero Naruhito con Masako Owada, la brillante graduada de Harvard y Oxford, se esperaban grandes cambios de ella. En efecto, esta joven que comenzaba entonces una carrera en el mundo diplomático, siguiendo los pasos de su padre, se convirtió instantáneamente en el símbolo de la renovación.
Pero si ella sospechaba que su vida como Princesa no sería fácil (se dice que rechazó hasta seis veces la propuesta de Naruhito), nunca imaginó que la presión sería tan atroz. No sólo por la persistente atención del público sino por el rígido control que los funcionarios del Palacio -quienes no le perdonan ser plebeya- ejercen sobre ella. Aislada y alejada de sus amigos y de su familia (sólo ha recibido algunas visitas excepcionales de sus padres y sus hermanas), limitaa a un rol mudo de representación (no ha sido hasta hace poco, en 1999, que se le permitió dar un discurso en público), condenada a un ostracismo forzado, sólo se esperaba de ella que diera un heredero varón al trono del Crisantemo. su tarea estaba delimitada a ese objetivo hasta el extremo de que en 1994, el propio Príncipe se vio obligado a señalar: 'tanto tumulto contraría a las cigüeñas. Entre veladas acusaciones de infertilidad, Masako tardó ocho años en quedar encinta y tras el anuncio oficial, la atención sobre ella fue despiadada: ¡Las cámaras de TV la seguían desde helicópteros cuando iba al médico! No es sorprendente, pues, que perdiera el bebé. Finalmente, en diciembre 2001, dio a luz ala pequeña Aiko.
Sin embargo, esto no puso fin a la presión, pues si la ley no se modifica, se espera de ella que le dé un varóna su esposo, para ocupar el trono y evitar una crisis constitucional.
Retomaré mis obligaciones
'Espero poder retomar mis obligaciones tan pronto como sea posible', dice.
Quizás, liberada de las mismas por un tiempo, pueda cumplir, al fin, con su contrato imperial
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Fuente: Revista Lecturas

